Creí que era un 'para siempre' cuando él me decía cosas como "me encantas" y pamplinas de esas que dicen los tíos. Cada vez que él me hablaba, nos abrazábamos, que sonreíamos, que nos mirábamos, yo era, seguramente, la persona más feliz del mundo. Y así cada día, cada mes, hasta 8 meses con esas historias. ¿Corríamos peligro? Sí, bastante, pero es que me daba igual, sinceramente, porque con tal de estar con él, podría hacer cualquier cosa, cruzar cualquier obstáculo, porque no me importaba nada, sólo nuestra historia. Teníamos momentos en los que nuestro orgullo impedía hablarnos, pero nos dimos cuenta que por muy orgullosos que fuésemos no podíamos estar sin compartir nuestras cosas. Por muchas cosas preciosas que me dijese, con el paso del tiempo me dí cuenta de que esas conversaciones eran mentiras suyas, sí, poca parte de ellas podrían haber sido verdad. Yo me creía todo lo que me decía, aunque la gente me advertía que me iba a hacer daño, y efectivamente, así fue, pero, creo que estaba tan pillada por él que hacía oídos sordos a todo. Y lamento no haberles escuchado, porque fue tarde cuando quise darme cuenta.
